jueves, 1 de octubre de 2026

¿Qué es la novela negra realista?

 

 

Foto del autor

 

La novela negra tradicional

 Aunque hay excepciones, la novela negra tradicional (y, más aún, la policiaca) suele presentar en sus páginas una acción trepidante y algo fantasiosa: puñetazos, persecuciones, tiroteos... El protagonista es con frecuencia un joven guapo, musculoso, inteligente y seductor. Y, como buen seductor que es, necesita que aparezca la chica de turno, en una de dos versiones: o bien en el papel de mujer fatal o en el de chica indefensa necesitada de protección.

 

 El valor principal es la acción y el entretenimiento, y a ellos se subordinan otras cuestiones como la profundidad psicológica de personajes y comportamientos y la credibilidad y coherencia del argumento. Por ello, con frecuencia los personajes resultan un tanto acartonados, ya que el ritmo frenético no permite entretenerse demasiado en conocerlos. Y los finales pueden ser forzados o poco creíbles.

 

 En estas novelas tampoco se obedecen siempre determinadas cuestiones legales, organizativas o de simple lógica. Por ejemplo, un inspector de policía puede investigar un crimen cometido en un pueblo de Castilla, sin que se tenga en cuenta que, en España, la investigación sería competencia de la Guardia Civil y no de la Policía.

 

 La novela negra realista

 Por el contrario, la novela negra realista, sin renunciar en absoluto a entretener con un argumento apasionante, crea una trama lógica y creíble, en la que el comportamiento de los personajes tiene coherencia interna, es decir, que dichos personajes actúan según su forma de ser, su psicología y sus intereses, y no solo para encajar en el guion.

 

 Además, se tienen en cuenta las limitaciones legales y científicas que condicionan la conducta de la policía. Por ejemplo, nunca se verá en una novela negra realista a un inspector recoger pruebas sin cumplir escrupulosamente el protocolo al que le obliga la ley al hacerlo. Porque sabe que, si no lo cumple, esas pruebas serán nulas en un juicio.

 

 Y aquí entramos en un aspecto muy importante: el lector puede aprender en las páginas de la novela negra realista aspectos interesantes de la investigación policial: cuestiones legales, psicológicas, forenses, criminalísticas, organizativas... Por ejemplo, el lector se da cuenta de la importancia de la figura del juez instructor, que es quien dirige las investigaciones de los delitos (en España y en muchos países, aunque en otros es el fiscal), y es una figura que rara vez aparece en la novela negra tradicional.

 

 Por lo anterior, puede decirse que la novela negra realista se acerca mucho al true crime.

 

 Mis libros

 Mis tres primeros libros (El mar infinito y otros relatos, Hija de la nada y La huella de la bestia), aunque tocan temas afines, no son propiamente novelas negras.

 

 Es en la Serie del Inspector Bermúdez, con La tarántula y, sobre todo, la Trilogía de la mujer muerta y la Tetralogía de la niña desaparecida, donde me sitúo de lleno en la novela negra realista. En la trilogía se cuenta en los tres libros una única historia, y otro tanto ocurre con la tetralogía, en cuatro. Son historias largas y apasionantes, de fácil lectura, que os mantendrán muchas horas pegados a sus páginas. Y son pura novela negra realista.

 

 Tanto en la trilogía como en la tetralogía, para estar lo más seguro posible del terreno que piso, he contado con el asesoramiento de una psicóloga, un policía y una abogada. Les envío desde aquí mi agradecimiento por su trabajo y su paciencia.

 

El asesino del ejecutivo de la empresa de seguros médicos UnitedHealthcare

Imagen de una cámara de seguridad

del momento previo al asesinato.

Dominio público (no confirmado).


Hay asesinos que matan por dinero. Otros, por celos, venganza o miedo. Y existen aquellos que creen estar matando por una causa. El caso de Luigi Mangione pertenece a esta última categoría.

 

Pero detrás del disparo hay algo más difícil de analizar que el propio crimen: la construcción mental que permite a una persona convencerse de que matar a otro ser humano es una forma de hacer justicia.

 

El caso adquirió una dimensión mucho mayor que la de un simple crimen y puso sobre la mesa el controvertido sistema sanitario estadounidense. Y convirtió al asesino, Luigi Mangione (para algunos, un criminal; para otros, una especie de justiciero), en un fenómeno social.

 

Los hechos

El 4 de diciembre de 2024, Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, una de las mayores compañías de seguros médicos de Estados Unidos, caminaba por Manhattan. Entonces alguien se le acercó por la espalda y le disparó.

 

Cinco días después, Luigi Mangione fue detenido en Pensilvania. Tenía 26 años, procedía de una familia acomodada y había recibido una buena formación académica. No respondía, por tanto, al perfil tradicional que muchas personas imaginan cuando piensan en un asesino.

 

La investigación reveló además indicios de planificación y escritos en los que expresaba su hostilidad hacia la industria de los seguros médicos.

 

En agosto de 2026, Mangione se declaró culpable de los cargos federales relacionados con el asesinato. Está en espera de juicio, en el que podría ser condenado a cadena perpetua.

 

El sistema de salud en USA

En Estados Unidos, la asistencia sanitaria está profundamente vinculada al dinero, los seguros y el empleo. Las facturas médicas pueden alcanzar cantidades enormes y las compañías aseguradoras desempeñan un papel decisivo a la hora de determinar qué tratamientos se cubren y cuáles no.

 

Para millones de estadounidenses, enfermar no significa únicamente enfrentarse a un problema médico. Puede significar también enfrentarse a una batalla económica, porque el coste puede ser muy elevado. En 2025, la prima media anual de un seguro familiar proporcionado por el empleador alcanzó los 26.993 dólares, de los cuales el trabajador pagaba de media 6.850.

 

UnitedHealthcare es, además, una de las mayores aseguradoras sanitarias del país, con decenas de millones de asegurados. La magnitud económica de UnitedHealth Group ayuda a explicar por qué el asesinato de su máximo ejecutivo adquirió rápidamente un significado simbólico.

 

Ese contexto explica que, tras el asesinato, aparecieran en las redes sociales mensajes de personas que expresaban simpatía hacia Mangione. No necesariamente porque aprobaran el asesinato, sino porque compartían parte de la indignación contra el sistema que él decía combatir.

 

Motivaciones del asesino

Aquí aparece una cuestión esencial para la novela negra: ¿qué convierte una protesta en una obsesión y una obsesión en violencia?

 

Mangione parecía haber construido una explicación del mundo en la que las grandes compañías sanitarias representaban un sistema injusto.

 

Pero también aparece un elemento personal. Mangione había sufrido problemas de espalda y, según las investigaciones, su experiencia con el sistema sanitario contribuyó a alimentar su frustración. Pero hay que distinguir entre comprender una motivación y justificar un asesinato.

 

Porque la indignación, por intensa que sea, no conduce inevitablemente al asesinato. Entre una cosa y otra existe un proceso mental: seleccionar un enemigo, atribuirle la responsabilidad de un sufrimiento, deshumanizarlo y terminar considerando legítima la violencia contra él.

 

¿Qué hay en su mente?

Quizá esta sea la pregunta más inquietante.

 

El asesino ideológico necesita convencerse de que no está cometiendo un crimen, sino realizando una acción necesaria. La víctima deja de ser Brian Thompson, una persona con familia, historia y vida propia, para convertirse en el símbolo de aquello que el agresor considera intolerable.

 

Ese mecanismo psicológico puede resultar extraordinariamente poderoso.

 

Y es precisamente lo que hace que el caso Mangione resulte tan interesante para la novela negra. Porque aquí el misterio no consiste únicamente en descubrir quién disparó. El verdadero misterio es descubrir cuándo una persona deja de sentirse víctima de una injusticia y empieza a considerarse juez y verdugo.

 

Ahí es donde comienza la verdadera oscuridad.